El aire en La Laguna huele a historia, a salitre del Atlántico cercano y a un suave aroma floral que se escapa de los patios interiores. Recuerdo perfectamente mi primera visita; al bajar del coche, el suave frescor de la mañana, un contraste sorprendente con el sol abrasador de otras partes de la isla, me dio la bienvenida. Fue como retroceder en el tiempo, pero con un latido moderno palpable. Las fachadas color pastel de los edificios coloniales, con sus balcones de madera tallada, parecían sonreírme, prometiendo secretos en cada esquina. La ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, no solo te invita a pasear, sino que te envuelve, te susurra historias de siglos pasados y te anima a descubrir su alma universitaria y vibrante. Es un lugar donde el pasado y el presente conviven en perfecta armonía, y donde cada calle adoquinada tiene una anécdota que contar. Un Legado de Historia y Cultura al Alcance de tu Mano San Cristóbal de La Laguna, o simplemente La Laguna co...
De Madrid a USA
Un viaje por el nuevo mundo y el viejo mundo.