Recuerdo aún el impacto visual de aquel primer encuentro. El sol de la mañana acariciaba suavemente la superficie de la ría, pintándola con una paleta de grises y azules, cuando de repente, una mancha de color vibrante apareció en el horizonte. Era un rosa tan intenso, tan improbable en la naturaleza, que por un instante dudé si mis ojos me engañaban. Pero no, eran ellos, los majestuosos flamencos , elevándose en una coreografía perfecta sobre las aguas de la Ría Lagartos. Aquel aliento que se me escapó, cargado de salitre y asombro, fue la bienvenida a uno de los tesoros mejor guardados de la Península de Yucatán , un lugar que te abraza con su calma y te deslumbra con su vida. Un rincón donde la naturaleza grita su belleza a cada instante, y donde cada atardecer te regala un cuadro impresionista que recordarás para siempre. Un Eco de Milenios: Historia y Cultura en la Reserva de la Biosfera Río Lagartos La Ría Lagartos no es solo un espectáculo natural; es un lienzo donde se han ...
De Madrid a USA
Un viaje por el nuevo mundo y el viejo mundo.