Recuerdo perfectamente ese primer instante en Santa Cruz de Tenerife : el aire tenía ese contraste tan suyo, entre el salitre del Atlántico y el perfume dulce de flores que no ves en la península. Llegué sin expectativas muy claras y, en cuestión de horas, la ciudad ya me había descolocado… para bien. Lo primero que te llama la atención es el Auditorio de Tenerife . Es imposible ignorarlo: blanco, moderno, casi escultórico, como una ola congelada justo antes de romper. Pero lo interesante de Santa Cruz no es solo lo que ves a primera vista, sino lo que vas descubriendo al perderte sin rumbo. Caminando por sus calles te encuentras con esa mezcla constante entre lo histórico y lo cotidiano. Plazas tranquilas, edificios con historia, mercados llenos de vida… todo convive con un ritmo relajado que invita a bajar las revoluciones. No es una ciudad que te abrume; es una ciudad que se deja explorar poco a poco. Y luego está el ambiente. Santa Cruz tiene algo difícil de explicar: una energía l...
De Madrid a USA
Un viaje por el nuevo mundo y el viejo mundo.